El sistema tradicional de colocación de baldosas cerámicas requiere la utilización de materiales como el cemento cola o el mortero. Este proceso exige mucha mano de obra y, además, una vez colocadas, las baldosas no se pueden levantar y volver a instalar o reemplazar. En caso de querer cambiar el pavimento o revestimiento, supone la destrucción de la cerámica. El sistema magnético de colocación da solución a esos problemas La cara posterior de la pieza cerámica tiene una aplicación con partículas metálicas. La cara anterior de la placa de yeso laminado tiene una lámina magnética pegada. Enfrentando estas dos caras se consigue que quede adherida la pieza cerámica a la pieza de yeso laminado. Este sistema es más sostenible y limpio.